Como mejorar la patada de crol

patada de crol

La mayoría de guías sobre la patada de crol se quedan en «patea desde la cadera, no desde la rodilla» y ahí lo dejan. Es un buen consejo, pero incompleto: no explica por qué tu patada parece desconectada de los brazos, ni por qué en distancias largas los nadadores de élite no siempre patean igual. Para entender eso hay que hablar de ciclos de patada y de cómo se sincronizan con la brazada — que es, en realidad, donde se decide si tu patada suma o resta.

Qué es un ciclo de patada (y por qué se cuenta en «tiempos»)

En crol, un «ciclo» es una brazada completa: un tirón de cada brazo, izquierdo y derecho. Dentro de ese ciclo, el número de patadas que das define el patrón, y en la jerga de entrenadores se cuenta en «tiempos» o «beats»:

Patada a 2 tiempos: una patada por cada brazada de cada brazo (2 patadas por ciclo completo). Es el patrón más económico y el que menos oxígeno consume.
Patada a 6 tiempos: tres patadas por cada brazo (6 por ciclo completo). Es la que casi todo el mundo asocia con «patada de larga distancia» cuando en realidad se usa sobre todo cuando se necesita máxima propulsión.
Patada a 4 tiempos: un híbrido, con una pierna trabajando a 2 tiempos y la otra a 6. Suele aparecer de forma natural cuando sube el ritmo de brazada en distancias medias, sin que el nadador lo busque conscientemente.

La clave que casi nadie explica: los dos golpes principales

Aquí está el dato que de verdad cambia cómo entrenas la patada: da igual si nadas a 2, 4 o 6 tiempos, los dos golpes de patada «principales» del ciclo ocurren siempre en el mismo instante. En la patada a 6 tiempos simplemente se añaden dos patadas más pequeñas por pierna entre medias, pero esas dos patadas principales —una por cada lado— no se mueven de sitio. Eso significa que subir de 2 a 6 tiempos no es «patear más random», es rellenar el mismo esqueleto rítmico con más batidos.

¿Y cuándo ocurre ese golpe principal? Justo cuando el brazo contrario entra en el agua y empieza el agarre. Si tu brazo izquierdo entra y se extiende hacia delante, es tu pierna derecha la que da la patada descendente en ese instante, ayudando a que la cadera derecha suba y complete la rotación hacia el lado izquierdo. Es el mismo mecanismo de coordinación cruzada que usas al caminar o correr —brazo y pierna contraria avanzando a la vez—, solo que en posición horizontal y bajo el agua esa sincronía instintiva se pierde con facilidad, sobre todo si entrenas mucho con tabla (que aísla los brazos) o con pull-buoy (que aísla la patada) sin volver después a unir ambas cosas.

«Patada de distancia larga» es más matizado de lo que parece

Es cierto que la patada a 2 tiempos es la opción por defecto en aguas abiertas y en distancias muy largas, precisamente porque ahorra piernas para el resto del cuerpo. Se estima que la patada aporta solo entre un 10% y un 30% de la propulsión total en crol, así que en distancia el cálculo energético suele favorecer «gastar poco en patada, gastar en brazada». Pero reducir la patada de distancia a «siempre 2 tiempos» es una simplificación: nadadores de fondo de nivel élite mantienen patrones a 4 o incluso a 6 tiempos durante buena parte de la prueba, precisamente porque su base aeróbica les permite sostenerlo sin penalizar el resto de la carrera. Un caso muy citado es el de Sun Yang en su récord del mundo de 1500 libre: nadó la mayor parte de la prueba alternando patada a 2 y 4 tiempos según su patrón de respiración, y reservó la patada a 6 tiempos para los últimos 100-150 metros, cuando necesitaba toda la propulsión extra posible. La elección de patrón, en la práctica, es una decisión táctica dentro de la propia prueba, no una etiqueta fija según la distancia.

El error de base que sigue estando ahí: patear desde la rodilla

Dicho todo lo anterior, nada de esto compensa una patada que nace en la rodilla en vez de en la cadera. El movimiento eficiente recorre la pierna como un latigazo: primero se activa la cadera, y ese impulso viaja hacia el muslo, la pantorrilla y el pie, que llega en punta. Si el gesto se origina en la rodilla, la pierna se dobla en exceso, se genera mucha más resistencia de la que se genera propulsión, y ni el patrón a 2 tiempos ni el de 6 va a rendir como debería, porque el problema no es cuántas veces pateas sino desde dónde.

Ejercicio 1: la patada vertical, para aislar el origen del movimiento

Colócate en posición vertical en la parte profunda de la piscina, con las manos fuera del agua, y mantente a flote solo con la patada. Es un ejercicio muy directo para detectar si estás pateando desde la cadera o desde la rodilla: si te hundes o te cuesta mantener la cabeza fuera, casi seguro que el fallo está ahí. Series cortas de 20-30 segundos con descanso completo bastan para notar diferencia en pocas semanas.

Ejercicio 2: 3 brazadas y 6 patadas, para fijar la coordinación

Este es el ejercicio que conecta todo lo anterior. Empuja desde la pared en posición de streamline y da una brazada completa. Al terminarla, gira sobre el costado y quédate en esa posición lateral: un brazo extendido hacia delante, el otro pegado a la cadera. Sin dejar de patear en ningún momento, cuenta seis patadas en esa posición —esto es literalmente nadar el «golpe principal» que describíamos antes, sostenido en el tiempo—, y solo entonces da la siguiente brazada, cambiando de lado. El punto crítico es que la patada no se pare mientras estás de costado: si se detiene, es la señal de que tu patada depende del impulso del brazo en vez de tener ritmo propio. El objetivo no es ir rápido, sino que la rotación de cadera y hombro la generen las piernas y el tronco, no un tirón brusco de brazo. Es exactamente el punto donde la mayoría de nadadores recreativos pierden la coordinación, así que merece la pena repetirlo en series cortas (4-6 repeticiones de 25 m) antes de volver al crol normal.

Cómo entrenar cada patrón con aletas

Unas aletas cortas son una herramienta muy útil precisamente para esto: amplifican la sensación de cada patada, lo que facilita «sentir» con claridad el momento exacto en que debe caer el golpe principal respecto a la entrada del brazo contrario. Practicar el ejercicio de 3 brazadas y 6 patadas con aletas puestas, antes de intentarlo sin ellas, suele acelerar mucho la curva de aprendizaje. Si es la primera vez que usas aletas, en la guía general de aletas de natación tienes el resto de criterios básicos, y si nunca las has probado, el post sobre el uso de aletas en nadadores principiantes es el punto de partida más lógico.

Cómo llevarlo al entrenamiento

10-15 minutos, dos o tres veces por semana, centrados exclusivamente en técnica (no en velocidad) son suficientes. Progresión lógica: primero, patada vertical para confirmar que el gesto nace en la cadera; después, 3 brazadas y 6 patadas —con aletas si es tu primera vez— para fijar la coordinación con la brazada; por último, ir introduciendo tramos a 4 y 6 tiempos según sube la intensidad, sin abandonar nunca esa sincronía de base. Para aplicar estos mismos principios a otros aspectos de la técnica, tenemos un post específico sobre cómo usar las aletas para mejorar la técnica general de nado.

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